Duro castigo a “Ojitos” Meza y sus dirigidos: una actitud conservadora y un planteamiento especulativo les cuesta dos puntos cruciales.

Por: Marco Sedas.

Puebla arrancó la segunda mitad del partido frente a Lobos abajo en el marcador. Los de la Franja, quienes se hallaban 0-1 en los cartones tras un apretado primer tiempo, el cual fue resuelto por anotación de Leo Ramos al minuto 39.

Con el descanso vinieron las charlas tácticas y el probable discurso del Profesor Enrique Meza. Las palabras del legendario estratega parecieron tener un efecto milagroso en sus pupilos; Puebla inició los segundos 45 minutos con un ímpetu renovado, un empuje constante y rapidísimas transiciones a la ofensiva, algo totalmente ausente en la primera mitad.

El coraje y la garra mostradas por los Camoteros en el comienzo del segundo tiempo dio sus frutos velozmente: tras cuatro minutos impecablemente disputados, Puebla emparejó los cartones al minuto 49. Dicha anotación, obra de Jonathan Espericueta –quien por cierto firmó la primera diana en su haber en el máximo circuito- fue concretada precisamente un minuto antes del homenaje planeado al Estadio Cuauhtémoc en el minuto 50.

El minuto 50 llegó, el minuto de aplausos fue celebrado por ambas aficiones, y el ambiente de fiesta total en el graderío se mezclaba con gritos ahogados de gol desde la tribuna, tras los embates de la Franja por adelantarse en el marcador. El golpe certero llegó, un mazazo para los dirigidos por Francisco Palencia. Lucas Cavallini, tras un balón filtrado y en detrimento de la lentitud de la defensa central licántropa, selló el 2-1 momentáneo, ofreciendo a la afición poblana el parcial triunfo, tras la espectacular entrada y mayoría enfranjada en las butacas.

Puebla gozó de aquel lapsus de vertiginoso y espectacular futbol. Un equipo totalmente dominador, controlador de los tiempos y sabedor de que cualquier contragolpe le bastaría para poner el último clavo en el ataúd del rival. Meza cometió un error común en este conjunto, y echó el equipo atrás. La sensación de peligro de Lobos, y su cada vez más acrecentada posesión del balón minaron el ánimo de la afición enfranjada, la cual pasó del júbilo a la preocupación en menos de 10 minutos.

El resto fue la consumación del acabose, y de posiblemente la prematura eliminación de Puebla en el Apertura 2018. Los de la BUAP continuaron al acecho, colmando de centros el área y aprovechando la velocidad y las facilidades otorgadas por el Puebla en las bandas. Las oportunidades de gol eran cada vez más frecuentes y la respuesta del local nula. Acuña se hallaba revolucionado e incapaz de hilvanar un contragolpe peligrosos. La producción ofensiva del Puebla se encontraba totalmente suspendida, y el equipo defendía con los once elementos detrás de la línea ecuatorial del terreno de juego.

Lo evidente llegó: Lobos BUAP emparejó el resultado, con una gran definición de Michaell Chirinos al minuto 81, justo premio para una escuadra que jamás bajó los brazos, y que francamente con menos equipo, propuso más que el rival en el transcurso de los 90 minutos.

Las impresiones de Enrique Meza respecto al último periodo del encuentro son claras y coherentes con e accionar de su equipo: el estratega mencionó que su equipo no supo manejar el resultado, que intentaron procurar el “Jugar bonito” sobre el jugar efectivo, y sentenció y disipó toda duda sobre la opinión del accionar de sus dirigidos mencionando que de durar el partido diez minutos más, posiblemente Lobos se hubiese alzado con el triunfo, y regresado a Ciudad Universitaria con tres puntos de oro en el bolsillo.

Los últimos diez minutos transcurrieron fieles a la ilustración que Meza dio del partido: un encuentro de ida y vuelta, pero con una palpable sensación de peligro mayor en la cabaña defendida por el arquero uruguayo Vikonis. El árbitro del encuentro, César Arturo Ramos, dictaminó el final del partido y la división de unidades entre Camoteros y Licántropos.

Puebla deja ir dos puntos valiosos, que lo hubiesen colocado momentáneamente en la octava posición del campeonato, y por primera vez en puestos de liguilla desde que inició el campeonato. Los de la Angelópolis tienen enfrente un panorama complejo, y un cierre de temporada desafiante, teniendo como próximos rivales a Morelia, León, Chivas, Tigres y Xolos, con la necesidad de sumar nueve puntos, es decir, ganar tres de los cinco partidos por disputar para acceder finalmente a la “Fiesta Grande”.

Mientras tanto, la recta final de temporada del cuadro universitario luce aún más complicada si cabe: los cruces restantes en temporada regular son Chivas, Tigres, Xolos, Cruz Azul y Toluca, con la consigna de obtener 13 de los 15 puntos restantes para aspirar a la clasificación, escenario debido a la complejidad de sus rivales inmediatos, totalmente utópico.

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