SELECCIÓN MEXICANA: TAN LEJOS DE DIOS, TAN CERCA DE LA CONCACAF

Por: MARCO SEDAS.

Chile y Argentina, próximos rivales de México: dos latitudes con un desarrollo futbolístico inmensamente superior al nuestro.

Tras dos años de la histórica goliza frente a Chile, México ha aprendido muy poco –si no es que nada- de aquella experiencia. Desde aquella fatídica noche, la selección no ha parado de acumular fracasos (Copa Oro, Copa Confederaciones, Mundial). Además, los “caudillos” y responsables de aquel escandaloso resultado jamás parecieron asumir humildemente el ridículo. Falta de autocrítica, soberbia, y ambición son algunos de los pecados capitales que mantienen a esta escuadra sumida en la mediocridad, responsabilidad compartida de jugadores y directivos.

Este martes México tiene una cita con sus fantasmas. La selección chilena (bicampeona de América) visita suelo mexicano para disputar un partido amistoso. En el transcurso de la semana además, se anunció el par de encuentros en puerta ante la Argentina de Lionel Messi.

Chile y Argentina, dos países 100% futboleros, enclavados en la confederación con la eliminatoria más complicada en el mundo. Verdugos de la selección mexicana –Argentina históricamente, Chile recientemente- dos naciones exportadoras de material futbolístico de primera calidad, y cuyos clubes compiten en el segundo torneo continental más importante del mundo.

A pesar de todo ello, se trata de dos seleccionados inmersos en crisis severas, con una presión asfixiante de hinchas y medios de comunicación. Sin embargo, ambos equipos parecen reinventarse a través tras la debacle, y se erigen como amplios favoritos para ubicar al “Tri” en la realidad que le corresponde una vez más.

La FMF parece dar sus primeros pasos, encausando al seleccionado nacional a un proyecto serio por primera vez en décadas. Abandonar momentáneamente Estados Unidos –a pesar de la pérdida económica que dicha decisión conlleva- y la calendarización de partidos frente a rivales importantes como Chile y Argentina, con la visita en noviembre a territorio gaucho para enfrentar a la “Albiceleste”:

Los brújula de los directivos mexicanos parece finalmente apuntar hacia Sudamérica. En dicha región del continente se hallan las mejores oportunidades de crecer, los mejores futbolistas del orbe, y plazas que se erigen como auténticas catedrales del futbol mundial, y verdaderos infiernos para aquellos que osan profanar sus suelos. La atmósfera, el nivel futbolístico, la calidad de los rivales, la obtención de experiencia y el desarrollo deportivo son superlativas en el sur del continente.

México y sus selecciones nacionales –sub 17, sub 20, y
selecciones femeniles- y la selección mayor pueden esperar para enfrentar a rivales de CONCACAF. En 2019 se disputa la pobre Copa Oro en suelo norteamericano, donde el nuevo formato de 16 equipos permitirá ver a selecciones aún más exóticas de lo acostumbrado, y estructuras futbolísticas aún menos desarrolladas de lo habitual: Guadalupe, Nicaragua, Guatemala, El Salvador, Canadá, Trinidad y Tobago, Belice y compañía son ya la cruz que le toca cargar a México cada dos años. Partidos que deportivamente y como espectáculo dejan poco.

Es obligado para México la visita constante de territorio sudamericano y europeo: Chile, Brasil, Ecuador, Argentina, Uruguay, Colombia, Perú, etc, selecciones y combinados aguerridos y una plataforma para medir los avances y progresos del balompié nacional.

La solución se encuentra enfrente: con la FMF priorizando lo deportivo sobre lo económico, la clausura definitiva del llamado “moletour” –donde se tiene enfrente rivales de medio pelo, los cuales a menudo no participan con su equipo completo- y con la búsqueda de un nivel de alta competencia, es como nuestro balompié alcanzará finalmente el sitio internacional que tanto anhelamos.

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