Columna Marco Sedas: Águilas: América y la sana costumbre de ser protagonista.

MARCO SEDAS CronistasSportsNet

Los de Coapa han jugado 10 de las últimas liguillas del futbol mexicano, y aparecido en 4 de 11 finales en el mismo lapso. Una vez más, los dirigidos por Herrera se perfilan como máximos favoritos a erigirse monarcas de la Liga MX.

En una década dominada por Tigres, América ha sabido a diferencia de los otros “grandes” (Cruz Azul, Chivas y Pumas) mantener un sitio privilegiado en el futbol mexicano. Desde el año 2010, las Águilas han alzado en un par de ocasiones el trofeo de Liga MX y en un par más la Liga de Campeones de la CONCACAF.

América, sabedor de ser el equipo más querido en el país -y también el más odiado- ha asumido con responsabilidad la enorme presión que lo acompaña temporada tras temporada y lo ha canalizado en constantes éxitos deportivos. La gestión de Ricardo Peláez sentó un precedente ganador y una cultura triunfadora en el seno de Coapa que no se respiraba desde aquella dorada década en los 80’s.

Con Peláez en el timón, se ganó una final histórica vs Cruz Azul, se rompió el récord nacional en liguillas alcanzadas de forma consecutiva, y se acudió al Mundial de Clubes dos años seguidos. El ex jugador de América y Necaxa dotó a los emplumados de un aura vencedor, y una confianza absoluta, latente inclusive tras el fin de la primera era de Miguel Herrera como entrenador en el 2014.

Aquella costumbre de ser contendiente en el último tramo de la temporada resulta aún arraigada en el corazón del americanismo –a pesar de lo repetitivo y mangoneado del término- el ente más exigente del futbol mexicano. El Club América, vive jornada tras jornada una presión mediática como ninguna otra institución en el balompié nacional, producto de lo extraordinario de la época actual y lo amplias que sus vitrinas lucen, con una docena de campeonatos nacionales obtenidos.

La presión que la escuadra propiedad de Emilio Azcárraga sufre (¿o disfruta?) es totalmente diferente a la que padece por ejemplo, Cruz Azul. Las Águilas parecen transformar severas críticas en funcionamiento colectivo, y la dilapidación de  futbolistas en particular, en combustible.

A lo largo de esta temporada americanistas y anti-americanistas han arengado al unísono juicios y dictámenes fatalistas cada que la oncena capitalina empata o pierde un partido, y cuestionado con rudeza cada alineación, declaración y actuación azulcrema, como si de un club en zona de descenso se tratara y no el segundo en la tabla general, con 30 unidades cosechadas.

La liguilla es un torneo aparte, donde lo realizado en la temporada regular tiene escaso o nulo valor. En un sistema de competencia dotado de tantas variables, América constituye una de las pocas constantes. Con el linaje, el futbol y la historia  de su lado, los de Coapa suelen encajar perfectamente en la ecuación, junto a la Liga MX y el trofeo que acredita un nuevo rey en el balompié mexicano.

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