Ajax derrumba el mito del Real Madrid

MADRID (Paola Núñez, corresponsal).– Real Madrid no llegó vivo ni a la primavera; Dusan Tadic se encargó de ello.

El Santiago Bernabéu vivió una remontada épica y vio brillar a un delantero de élite como hacía tiempo que no sucedía. Pero no pudo reclamarla como suya. El ‘dueño’ de la cancha, el que consiguió su pase a los cuartos de final de la Champions League dando una lección de futbol vestía de negro.

El Ajax llegó decidido a darle la vuelta a esa inmerecida derrota por 1-2 de la ida y acabó goleando por 1-4 al conjunto merengue para avanzar gracias a un global de 5-3.

Real Madrid no supo qué hacer para amarrar a Dusan Tadic y Frenkie de Jong en Ámsterdam. Aprendió poco y nada en dos semanas y así le fue. El huracán holandés hizo suyo el partido a la primera y casi sin esfuerzo, para empezar, y con gran convicción, para terminar.

Siete minutos duró la “fantasía” merengue de creerse fuerte. Lo que tardó Toni Kroos en dar la razón a Bernd Schuster perdiendo un balón de forma absurda. Tadic, que casi no podía creerse el regalo, sacó el mayor provecho dejando sembrado al alemán para poner un pase precioso para Ziyech, que del mismo modo se quitó a Carvajal y batió a Courtois.

Diez minutos después, David Neres hizo lo propio para el 0-2. Llevaba todo el partido comiéndose al lateral español, de modo que cuando Tadic se coló entre cuatro después de quitarse a Casemiro con una ruleta para ponerle un balón, no podía hacer menos que humillar al ‘2’ blanco.

Madrid se desmoronó. Veía venir su cuarta derrota consecutiva en casa – algo que no ocurría dese hacía 15 años – y su temporada en el basurero. Extrañaba como nunca a Sergio Ramos, que se creyó tan seguro con el 1-2 que forzó la amarilla para llegar a cuartos y ahora tendrá que esperar a la segunda jornada de la fase grupos de la próxima campaña para ver acción en Europa. Extrañaba, también, a Kroos, Modric, Varane y Casemiro, que estaban sin estar. Un equipo roto que de milagro no recibió el tercero al 22.

La desgracia merengue se consumó incluso antes de recibir el tercero. A la media hora de juego, Solari ya se había quemado dos cambios. Abandonó Lucas Vázquez, intentando ocultar sus lágrimas, por un problema muscular y dos minutos después, Vinicius Júnior, que rompió en llanto sin complejos, por una lesión en la rodilla. Entró Bale – pitado, desde luego – y Asensio. Resultó que su calidad hizo mejor al Madrid, pero era un mero espejismo.

Al galés, aunque en teoría de mayor calibre, se le niega el gol tanto como al brasileño de 18 años. Desperdició dos clarísimas. Pero no fue el único; hasta Karim Benzema falló a puerta vacía.

Madrid quiso volver, pero sin alma. Asensio, tal vez en un intento por reivindicarse, descontó con 20 minutos por jugarse, pero resultó demasiado tarde. Las gradas ya lucían semivacías y casi en silencio. Si eso no era indicativo suficiente, Thibaut Courtois lo dejó claro dos minutos después, cuando se comió el 1-4 definitivo en un cobro de una falta en que Lasse Schönne intentó centrar y acabó marcando.

Arreció la rechifla – de los que quedaban – se agitaron los pañuelos blancos y se escuchó el grito ahogado en las gargantas madridistas desde verano pidiendo la cabeza del que consideran culpable de la catástrofe. “Florentino dimisión”.

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