Un futbolista toca el balón,
si acaso, de 2 a 3 minutos
Erwin Wino Knohr **

Los jugadores son vistos por los aficionados como estatuas de bronce y mármol que cobraban vida en la cancha: gigantescas, perfectas, dioses de mirada vacía que se dedican a aniquilar a las personas con una tranquilidad majestuosa, mientras estas se quedan mirándolas embobadas.

Cuando vemos a los jugadores quitarse la camiseta y en su torso aparece un chaleco, parecido a un antibalas, donde llevan el GPS que controla la parte física del futbolista, nos imaginamos el test perfecto que dirá si el jugador es bueno o malo.

Pero no. Lo que mide son los kilómetros que recorre en un partido? ¿Cuáles son los que más corren? ¿Cuáles los que más esprintan? ¿En cuáles zonas de la cancha se mueven?

Según un estudio en el Journal of Sports Science, los medio campistas son los que más corren y los del alto nivel lo hacen hasta unos 14 kilómetros. Los laterales son los que realizan más sprints, pero tienen menos impacto en el partido porque no están involucrados en todas las jugadas. Y los que menos corren son los defensas centrales y por supuesto los porteros.

Otros datos interesantes son que en un partido los jugadores caminan 65% – 70% del tiempo, trotan 20% – 25%, realizan sprints de alta intensidad 8% – 10% y la distancia que recorren a máxima velocidad es solo de 1 a 1.5 kilómetros.

Así entendemos porqué los entrenadores buscan reducir espacios, con presión alta, y de esa manera los jugadores tengan un desgaste físico menor al recuperar la pelota apenas la pierden.

¿Cuántos minutos entonces juega un jugador de futbol en un partido? Quedé sorprendido al descubrir que solo lo hace de dos a tres minutos y el resto camina, trota o corriendo a velocidad.

Si un jugador recibe un pase, recepciona y hace otro pase, consume un poco más de un segundo. Si conduce el balón en alguna zona que el rival se lo permite, y luego se desprende de la pelota si acaso ocupa tres o cuatro segundos. Si realiza un remate, centro al área, o un cabezazo, y ojalá sea con buena técnica, en cada acción consume un segundo o menos. Pero en todas esas acciones que se dan en un partido; ¿en cuántas ocasiones participa el jugador con la pelota?

En un partido un jugador le hace aproximadamente al balón entre 40 a 50 toques, tal vez menos, incluyendo cualquier parte del cuerpo con que se puede golpear la bola: con la cabeza, el pie, la espalda, el muslo, la rodilla o la cadera. En estas acciones se incluye el uno contra uno, jugadas de pared, regates, túneles, sombreritos, remates a marco, cambios de juego, despejes, tiros de esquina y cualquier otra jugada que se invente. Si se suman los segundos y milésimas de segundo en cada acción no llega a los tres minutos de juego en un partido.

La pregunta entonces es: ¿qué hace el futbolista en los restantes 87 minutos? Como lo expuse camina, corre, esprintea y otras acciones importantes en un partido de futbol. Entonces es aún más significativo mirar los movimientos que hace sin balón. Cómo ocupa las zonas libres, cuándo y cómo hace una ruptura de líneas, si escanea lo que sucede a su alrededor y no solo se dedica a correr como un galgo sin ningún sentido.

En Costa Rica los entrenadores tienen un criterio diferente de lo que es un buen jugador, ya que buscan jugadores altos, fornidos, que “metan pata”, y que corran como prófugos salidos de un campo de concentración.

Y ojo que los jugadores altos y fornidos en el futbol son muy importantes, pero por lo general no es percibido lo que realizan, y cómo lo realizan, en los 87 minutos cuando no tienen contacto con la pelota.

Qué importante es, en el alto, medio y bajo nivel, interpretar por el entrenador la toma de decisiones del jugador en la cancha. Para entenderlo mejor: tomar decisiones en el partido sin la pelota es entender el entorno del juego, comprender cómo los jugadores eligen en cuestión de milisegundos entre muchas acciones la mejor decisión.

Tal vez, y digo tal vez, por esa carestía en el criterio de lo que es un buen jugador, fracasamos con las selecciones menores masculinas y femeninas al enfrentarse con el futbol internacional.

Muchas jóvenes figuras que salen contratadas o a prueba hacia Europa, la MLS, México, Suramérica o cualquier otro mercado, porque se piensa que tienen potencial, a los pocos meses los regresan al no tener los estándares de calidad necesarios para triunfar.

¿Hacia dónde vamos? ¿Hacia dónde queremos ir? ¿Quiénes son los que deciden el rumbo de nuestro futbol? ¿Serán los directores deportivos, el director de selecciones nacionales, los entrenadores o los dirigentes?

Al final la obstinación de que estamos haciendo las cosas bien, sin que sepamos las exigencias y criterios del futbol moderno, es lo que nos tiene empantanados.

*Máster en Comunicación. Lic. en Periodismo. Lic. en Educación Física. Entrenador de futbol y baloncesto




Alajuelense con y sin Celso en la cancha
Erwin Wino Knohr**

A menudo escucho a los entrenadores asegurar que en su plantel todos los jugadores son titulares. ¿Será eso cierto ?

Un equipo de futbol por lo general tiene 25 atletas. Algunos se aventuran a mantener 30. Como medida paliativa para mantenerlos contentos, más que por dosificarlos, los entrenadores acuden a las rotaciones. Esto es muy común en países donde juegan hasta cuatro torneos simultáneos con una intensidad y dinámica desgastante.

En Costa Rica el nivel es muy bajo, incluso para triunfar en Centroamérica, y eso hace que algunos jugadores siguen siendo piezas fundamentales en sus equipos.

Saprissa juega muy diferente cuando Mariano Torres está en la cancha, lo mismo si Elías Aguilar lo hace con Herediano y en Alajuelense Celso Borges. Son tres jugadores que ponen a jugar al resto del equipo. Cuando alguno no está, son equipos sonsos, sin ideas, jugando peor de lo que acostumbran.

El caso específico de Celso me sorprende, ya que fue precisamente el encargado de ofrecerle cohesión y simpleza al engranaje del equipo la temporada anterior, algo que perdió en este torneo. En cada partido cuando el técnico Ismael Rescalvo lo introduce, Alajuelense vuelve a ser coherente y tiene sus mejores momentos.

Cada entrenador tiene sus preferencia por ciertos jugadores y dos de ellos son el venezolano Juan Pablo Añor, 32 años, que se paseó por varios equipos españoles hace siete años, como Málaga y Huesca, luego fue al Al Ain de Arabia Saudita, regresó un corto periodo a Venezuela para partir al futbol de Grecia donde jugó en la temporada 2024-2025 14 partidos, alternando como titular y suplente, mientras disputaban el no descenso, aportando 3 goles y 3 asistencias.

El otro es Roan Wilson, 25 años, fue vendido al Gil Vicente de Portugal, que después de dos años lo dejó libre y firmó con el G.D. Chaves para la temporada 2025. En ese equipo prácticamente no jugó por diferentes razones y en este año regresó al país y firmó con Liga Deportiva Alajuelense.

Hago mención de estos dos jugadores porque el técnico Rescalvo, en su esquema e idea de juego, quiere emular una de las partes más fuertes de este equipo: la media cancha. Sin embargo hasta ahora ha sido un fracaso.

En nuestro medio en los últimos años se inició una carrera descontrolada por aumentar la planilla. Incluso algunos presumen que tienen dos jugadores titulares por puesto. Pero al ser convocados los que son suplentes, el equipo sufre y cuando vuelven a recurrir otra vez a los habituales titulares, ya es muy tarde para levantar el nivel.

Este acaparamiento de jugadores en nuestro país se produce por tres razones: La primera es porque tienen los recursos económicos necesarios para pagar una alta planilla. La segunda es para que jugadores que andan deambulando de equipo en equipo en otros países, no los contraten los rivales directos. La tercera razón se produce al no existir un campeonato competitivo para los jóvenes de 20 a 23 años y cuando los llevan al primer equipo no tienen el rodaje necesario y solo son suplentes de relleno.

¿Ganará el que más jugadores tenga en su planilla? Lo cierto es que los equipos tienen un historial deportivo. La esencia de Saprissa es diferente a la de Herediano y la de Alajuelense distinta a la de estos dos equipos.

Ir contra esa corriente, siempre ha sido para los entrenadores, más para los extranjeros, la moneda de cambio en sus puestos.

Lo cierto es que por ahora, al menos, Saprissa, Herediano y Alajuelense no están preparados para ocupar a Mariano Torres, Elías Aguilar o Celso Borges como jugadores revulsivos que vengan a salvar al equipo cuando se está hundiendo.

*Máster en Comunicación. Lic. en Periodismo. Lic. en Educación Física. Entrenador de futbol y baloncesto

Erwin Wino Knohr

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